lunes, abril 09, 2012

Blanca estrella que alumbra en los andes


Bogotá es mi lugar favorito en el mundo, donde está todo lo mío. Bogotá guarda a mi familia, mis espacios, mis recuerdos y mis amigos de verdad, los de toda la vida. La amo por el placer de que en cualquier ruta hay alguien a quien podría visitar, porque conozco los rincones exactos donde encuentro mis comidas favoritas, porque todos las zonas son mías, porque no me siento extranjera.

La ciudad guarda cosas fantásticas y tiene otro montón de sorpresas que están por ahí, esperando ser descubiertas. Bogotá es para Colombia lo que Nueva York para el mundo. La defiendo cuando hablan mal de ella, cuando botan un papel en la calle, cuando se quejan de su clima, cuando la atacan y destruyen el que hasta ahora es su mejor sistema de transporte, cuando se le exige más de lo fue planeada para dar.

Pero más allá del amor que evoque en mi y en otros, lo cierto es que Bogotá está mal y empeorando. Como una modelo de hace cuatro décadas, hoy no pasa de ser un buen recuerdo; está arrugada, fea, acabada y hasta viciosa, no hay maquillaje ni terapia que funcione.

Bogotá está enferma: cada día la delincuencia afecta a alguien cercano, hay muertos que no valían más que una chaqueta o un teléfono y otros que costaron la ineficiencia de un médico insatisfecho con su salario; hay huecos en las calles que acaban tanto con los carros como con la dicha de andar por ahí; rutas innecesariamente largas en un tráfico que asfixia, injustas diferencias económicas, trampas de quienes la gobiernan.

Bogotá tiene el ánimo gris: hay deficiencia en los niveles de paciencia de sus habitantes y-cómo no,- un aumento en la agresividad, que además es contagiosa. Es fácil percibir el cansancio de la ciudad. No es su culpa, es la suma de años de mala vida.

viernes, marzo 16, 2012

Love is passion.

Love is passion, obsession, someone you can't live without. I say, fall head over heels. Find someone you can love like crazy and who will love you the same way back. How do you find him? Well, you forget your head, and you listen to your heart. And I'm not hearing any heart. Cause the truth is, there's no sense living your life without this. To make the journey and not fall deeply in love, well, you haven't lived a life at all. But you have to try, cause if you haven't tried, you haven't lived. (From "Meet Joe Black"). 

miércoles, marzo 30, 2011

Breviario de Viaje

Hoy nace Breviario de Viaje, el blog con el que empieza un nuevo ciclo.

domingo, enero 16, 2011

Enero

No se han terminado mis vacaciones en Colombia y ya estoy extrañando este tiempo en mi país. Llevo un mes y unos días llenándome de abrazos largos, almuerzos acompañados de charlas, paseos familiares, paisajes montañosos, pasos del invierno al verano en menos de un par de horas, comidas preparadas despaciosa y amorosamente y jugos de fruta real.

Claro que también hay cosas que duelen y se van colando en la almohada hasta endurecerla y no dejar dormir: los desplazados en los semáforos, el papá desesperado vendiendo varitas de incienso para darle de comer a su hijo, el convivir con el hecho de que es más fácil la tarea de quitarle al otro antes que trabajar y las lecciones diaria para volvernos insensibles, indiferentes y más rápidos que el otro.

Sin embargo, todo lo que se vive da pie para pensar en lo ideal para este país, las cosas pendientes por hacer, el granito de arena que podría ayudar un poco; no importa que ahora sólo sean planes que parezcan derrumbarse fácilmente, con suerte habrá más de uno que llegará a ver la luz.

Por ahora la tarea es viajar de vuelta al gigante país del norte que ahora es mi casa, con la idea de seguir aprendiendo, aún cuando se llegue necesitar cierto tiempo para la adaptación. El simple hecho de tomar un avión y llegar a otra realidad es una de las cosas que todavía me trastornan, como leí en un ibro de Gabriel García Márquez: "el avión se parece a un milagro, pero va tan rápido que una llega con el cuerpo solo y anda como dos o tres días como una sonámbula, hasta que llega el alma atrasada".

Esta vez no sé cuánto tiempo se demore mi alma en llegar otra vez a Nueva York, quizá para ella sea más difícil desprenderse de todo lo que tiene acá, mientras mi cuerpo ya andará caminando bajo la nieve.

martes, diciembre 28, 2010

Happy New Year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar.

sábado, diciembre 11, 2010

Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.

Mario Vargas Llosa.

Elogio de la lectura y la ficción - Discurso Nobel.


lunes, octubre 04, 2010

No es cosa de alas

Hace un par de semanas leí un libro sobre ángeles. Nunca lo habría comprado sino es porque estaba en la sección de ofertas de la librería de mi barrio. El tema me atrae y quisiera creer ciegamente en su existencia, pero muchas veces esta tarea me queda grande. Otras veces en cambio me sorprende ver cómo estos seres parecen encontrarse en rostros y situaciones diarias.

Esto último fue lo que me pasó el fin de semana cuando estuve de viaje y cada situación parecía tener algo que la mejoraba: por ejemplo en un experto en tratar aquel dolor que no te deja y que te atiende por pura casualidad para darte alivio a cambio de nada; el piloto que te espera y te tranquiliza en la sala de embarque cuando vas tarde y a punto de un ataque a tomar tu avión, la señora que te recibe en el aeropuerto de vuelta con una sonrisa y con una charla hecha a tu medida, los desconocidos en pleno vuelo que te ofrecen su mano y te entretienen justo cuando lo necesitas, la amiga que te alienta las ganas de seguir viajando y te alcahuetea tu próximo destino; la fortuna de escapar del contacto con una serpiente aún cuando la tuviste a centímetros tuyos, el discurso de un tercero que te cae como anillo al dedo sobre lo que vives ahora, los sabores que anhelas y llegan a tu mesa; y los abrazos, saludos y apretones que necesitabas y que recibes casi que por cosas del azar.

No se aparecerán con alas y de un blanco casi invisible, pero al parecer estos personajes andan por ahí.

viernes, agosto 20, 2010


"¿También hoy es tu no-cumpleaños?...
¡Qué pequeño es el mundo!"

Alicia en el país de las maravillas.

jueves, agosto 12, 2010

Mañana de jueves

Hoy, a las 5:30 de la mañana, explotó un carro bomba en las instalaciones de Caracol Radio en Bogotá. La hora en que ocurrieron los hechos permitió que los resultados no pasaran de algunos heridos leves y daños materiales (alrededor de 500 casas destrozadas).

El hecho ocurrió días después de que los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y Venezuela, Hugo Chávez, se reunieran para restablecer relaciones.

Si bien es temprano para señalar culpables, lo único claro es que el terrorismo se mantiene vivo y que cualquier solución que se creyó alcanzar al respecto en años anteriores, sólo fue temporal.

Por ahora no queda sino sentirnos afortunados de que esta explosión no afectó la vida de ninguna persona, pero tristemente sí dejó el resurgimiento del miedo colectivo, el mismo que nos invadió en la época del narcoterrorismo entre los años 80 y 90, y que todavía se mantiene en las mentes de muchos.

Más de una generación todavía recuerda las explosiones ocurridas en 1989, como las bombas al periódico El Espectador y al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Yo tengo el duro recuerdo de dos personas de mi familia, quienes llegaron al DAS a trabajar justo diez minutos después de la explosión y luego de ver la destrucción de la que la vida los habría librado escasamente tuvieron fuerzas para tomar un taxi e irse a mi casa. Allá llegaron con sus tres pequeños hijos en brazos (lo usual era que los dejaran en la guardería que les ofrecía la empresa), sin poder hablar, llorando, aterrados de lo que habían visto. Los hechos de la época se atribuyeron a El Cartel de Medellín y a sus jefes máximos Pablo Escobar y Gonzálo Rodríguez Gacha.

Confiada que esta vez sólo sea un brote terrorista pasajero, por ahora debo salir a las calles de la ciudad de New Jersey en la que vivo desde hace una semana. No dejaré de sentirme un poco irreal, rodeada de gente en su propia tranquilidad, saliendo a sus oficinas o paseando sus perros, mientras por mi cabeza pasan las imágenes de este nuevo atentado que ocurrió en mi país, el pedazo de tierra que más espacio ocupa en mi cabeza.

viernes, julio 16, 2010

La tormenta que amenaza sobre mi casa esta noche de viernes.